
Vanessa Arjona, junto a uno de sus PachaMamaBebe./Inter News Service
17-12-2011 12:19:00
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Por Leoncio Pineda Dattari
San Juan, 17 dic (INS).-
Vanessa Arjona se entusiasma con sus bebés. Ella, aunque ya tiene tres
hijas, ahora se prepara para parir cinco más, esta vez del proyecto
PachaMamaBebe, un juguete no bélico que busca sensibilizar y educar
sobre cómo nacemos, recuperar el parto natural entre las mujeres y
convertirse incluso en herramienta para las parteras.
Tras un
“embarazo” de un año y cuatro meses, esta tarde (3:30 pm), en el Centro
Mujeres Ayudando a Madres (MAM) situado en Ocean Park, finalmente dará a
luz el proyecto que concibió junto a Heriberto Ramírez, creador de la
línea “Biserall” y quien ya llevó a cabo otro proyecto original el año
pasado, con las toallas sanitarias reusables, para proteger el ambiente e
impulsar una nueva forma de ver la vida.
Precisamente para eso,
para impulsar una “nueva forma de ver la vida”, es que Arjona y Ramírez
se embarcaron en esta iniciativa (
www.PachaMamaBebe.blogspot.com o 787
404-0244), basada en muñecas de trapo que también se podrán ver en la
Feria del Juguete No Bélico que se celebrará mañana, domingo, en la
cancha bajo techo de la comunidad Santa Clara del barrio Sumidero, en
Aguas Buenas.
Antes, en Ocean Park, ambos estarán para el
“parto” de Atabey, quien nacerá para acompañar a Yemayá, Amateraso,
Ixthel y Venus de Willendorf, las cuatro razas (blanca, negra, amarilla y
roja) de la profecía de los indios Hopi, que cuenta que de ellas nacerá
la raza “arcoiris”. Será una activudad en la que habrá un círculo de
mujeres, que acompañarán a la parturienta.
La idea es recuperar
ciertas tradiciones, como la “tienda roja” de los árabes, espacio de transmisión de saberes durante los días del ciclo femenino, después de los partos y en
momentos de enfermedad en temas
como agricultura y el uso de las plantas.
El Centro MAM, entonces, se
transformará en una verdadera “tienda roja” en la que habrá un “parto”
con un ritual (areyto de bendiciones, parto y siembra) y la creación de
un collar, que será elaborado con cuentas, conchas, semillas o trozos de
tela, que cada una de las participantes traerá a la actividad. La
muñeca incluso tiene su placenta y cordón umbilical, así como sus
pechos para dar leche materna al bebé que nacerá.
Con este
“juego”, lleno de tradiciones, y las muñecas -hechas a mano-, pretenden
“sensibilizar y educar sobre cómo nacemos. Queremos recuperar el parto
natural, que es más humano y en el que hay respeto, amor y se le da
confianza a la madre. Además, sabemos que el niño o niña es lo que
juega, porque a través de los juegos se transmite una visión de mundo”,
cuenta Arjona.
Las muñecas sirven para contar “sin mentiras” cómo
nacemos. Incluso, se puede convertir en una herramienta útil para las
parteras o para quienes ofrecen clases de parto. “Este es un juguete no
bélico, para niños y niñas, y también para coleccionistas: cada una de
las muñecas tiene un tipo diferente de piel, con telas típicas y
originales de las culturas de las que provienen, elaboradas respetando
el concepto de comercio justo.
Incluso, cada persona que adquiera
la muñeca la va a poder “personalizar”, con distinto pelo, piel o
vestimenta. Las “Guerreras del arcoiris”, como las llama Arjona, son
“guerreras del bien, de una cultura de paz para el entendimiento entre
las razas, la multiculturalidad y el respeto a las diferencias, con las
que queremos recuperar espacios de la crianza, como parir o incluso
coser. Nosotras, las mujeres, somos diosas, y lo queremos recordar”.INS
lp
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